¿De qué sirve gastar dinero, tiempo y esfuerzo en reunirnos con la prensa si no sabemos transmitir nuestro mensaje?

La prensa está escasa de recursos: de tiempo, de dinero para gastos y de personal. Por eso es también nuestra labor como agencias de comunicación facilitarles el trabajo todo lo posible, ofreciendo un contenido sencillo a partir del cual se pueda trabajar. Los clientes se quejan de que los periodistas ya no acuden a las ruedas de prensa, pero ¿es que acaso pueden dedicar 5 horas a un artículo que no llega a las 600 palabras?

Entre desplazamientos, café previo, conferencia, preguntas y ágapes varios, cuando los periodistas se sientan a escribir han invertido mucho tiempo de su jornada laboral. Y es en ese momento cuando más van a agradecer que la información que les hayamos pasado sea buena: clara. Concisa. Breve. Sencilla.

Si, además, es interesante, mucho mejor 🙂

Pero claro, no todas las empresas tienen agencia o departamento de comunicación. Y no todas consideran importante invertir en este servicio.

El caso de la nota de los 50 folios

Ayer, sin ir más lejos, acudimos invitados a una rueda de prensa a todo nivel. Era una empresa extranjera que no dudó en invertir en un gran emplazamiento, una fantástica comida, traducción simultánea, atención personalizada… y cero, CERO, criterio comunicativo.

Pese a que conocemos a esta empresa, tuvimos que investigar bastante antes de asistir, porque en la convocatoria no había forma de dilucidar exactamente de qué trataba el contenido (¿qué habrán hecho los periodistas que no conocieran la empresa?). Después, tuvimos que hacer cábalas durante la conferencia, ya que se presentaron personas que no estaban en el programa, y cuyos nombres y cargos dijeron a todo correr, utilizando acrónimos que luego tuvimos que googlear. Y para colmo, nos dieron 7 notas de prensa (¡7!), en las que no había un  un sólo titular claro; en las que no había continuidad ni coherencia; en las que se hablaba de aspectos tan explícitos como el «CNC» o el «CAD» (aún hoy, artículo entregado, sigo sin entender bien de qué se trata…).

En total, junto a tres hojas de instrucciones, otra para una futura acreditación, dos mapas y una hoja de presentación, había ni más ni menos que 50 folios a disposición de una humilde periodista. ¿Pero qué clase de locura es esta? 🙁

Por ende, es una nota extranjera traducida al español, pero no interpretada. Con expresiones que chirrían y palabras cuya existencia es dudosa (seguro que son correctas, pero hacen que se te agranden los ojos al leerlas). ¿Se puede pedir más?

Agradecemos mucho ¡mucho! lo bien que nos trataron. Nos recibieron con cortesía, quisieron invitarnos a comer. Pero no es así como se hacen las cosas con la prensa, lo decimos como agencia y como periodistas.

Hace falta adaptar el contenido a los diferentes mercados, pero hace falta también adaptar la forma. No somos iguales los españoles, los alemanes, los ingleses, los americanos, los suecos.. y tampoco funcionan igual nuestras redacciones. Nuestros tiempos son diferentes. Nuestras expresiones también.

Y es una pena, sobre todo cuando la información es buena. Porque nos han dado un gran contenido, pero tenemos miedo de que nos vuelvan a convocar otra vez…