Hoy lanzamos algunas (súplicas) recomendaciones para que la comunicación interna sea más fluida y eficaz.

Estos consejos sirven para todos los sectores y departamentos, ya que te ayudarán a mejorar la comunicación interna con tu equipo, tus clientes, o tus distintos interlocutores.

La comunicación en tiempos de COVID-19 se ha revolucionado. Hemos aprendido a comunicarnos de forma telemática, a teletrabajar. Empresas y trabajadores se han puesto al día con la tecnología para poder seguir conectados y comunicados durante este tiempo. Pero, ¿conocemos el protocolo de estas aplicaciones a la hora de comunicarnos?

comunicación interna

La comunicación interna también es fundamental

No siempre. Y lo decimos por experiencia. A veces, incluso con la buena intención de facilitar la comunicación interna, dificultamos el trabajo de nuestros compañeros, clientes o proveedores. Son pequeños detalles que a priori no parecen importantes pero que, bien aplicados, pueden hacer nuestro día a día más ágil, más eficaz y más seguro.

Para buscar cómo mejorar la comunicación interna hemos analizado las interferencias más habituales con las que nos encontramos en la agencia. Son pequeños fallos en comunicación mucho más naturales de lo que parecen y que se hacen, a menudo, sin querer. Por eso hemos decidido darles la vuelta y proponer estos cuatro consejos para mejorar la comunicación interna de tu equipo, con tu proveedor, con tu cliente… ¡incluso en tu vida personal! ¡Aquí van!

  1. Mantener el canal de comunicación. Si alguien te lanza una pregunta por correo electrónico, contéstale por correo electrónico. Si es una conversación de Whatsapp, da la respuesta ahí. Lo que no se puede hacer, porque genera interferencias, despistes y pérdidas de información, es contestar a un correo electrónico por Telegram, por ejemplo. Además, si mantenemos un canal principal, podremos hacer un seguimiento más exhaustivo de cada paso y de toda la información. Otra cosa es que complementemos con un mensaje o llamada explicando que ya se ha enviado la documentación requerida. Pero disparar por todos los canales no ayuda a la comunicación interna, sino que genera caos.
  2. Poner en copia a  las personas involucradas. Pero nada más y nada menos que a las personas involucradas. Evitemos llenar de correos a personas que solo están en ese correo de refilón, pero, por favor, incluyamos a las que sí tienen que estar informadas. Y mejor todas a la vez, en vez de hablar con uno en un chat privado, luego con otro, luego por mail, luego por teléfono. Porque entonces ponemos en marcha al famoso “teléfono escacharrado” y, por experiencia, sabemos que no genera más que confusión y frustración.
  3. Mantener los asuntos e hilos de las conversaciones. Un correo electrónico es una herramienta ágil y sencilla para recapitular información y contenido de manera eficaz. Pero, si lo usamos para mezclar conversaciones, proyectos y personas, solo conseguiremos despistar. Una importante herramienta de la comunicación interna es ser organizado en los contenidos.
  4. Dedicar tiempo a explicar. Un minuto más explicando qué se necesita, cómo y por qué puede ahorrarnos horas de trabajo. Y no es una exageración. A veces vamos tan a la carrera que no dedicamos suficiente tiempo a dar detalles que pueden ser importantes y nos pueden ahorrar malos entendidos, imprecisiones y vueltas y vueltas sobre un mismo tema. No te desesperes y, en comunicación interna, aplica este refrán modificado: “explícamelo despacio, que tengo prisa”.

¿Qué os parecen estos consejos? ¿Os ha pasado alguna vez? ¿Se os ocurren más?